A los Líderes de los Medios de Comunicación, Página 3 de 4
Si todos actuamos bien y hacemos las cosas bien, es casi IMPOSIBLE obtener malos resultados nacionales –aun con catástrofes naturales y problemas externos.
No hay efectos desfavorables de la ética y la productividad en la economía, ya que: Se disminuyen los costos, se abate la inflación MIENTRAS el nivel de desempleo se optimiza, se mejoran los salarios reales y bajan las tasas de interés, se aumenta el ahorro y la inversión, se incrementa el consumo, se amplia el intercambio comercial externo, se mejora la calidad de los bienes y los servicios, se aumentan las utilidades y la recaudación fiscal, se pueden mejorar los términos de intercambio y las balanzas comerciales, se atrae a la imprescindible inversión internacional, etc.. Además, la ética y la productividad: favorecen la disminución del crimen –particularmente el crimen juvenil, el cual se puede erradicar; mejoran el prestigio internacional de nuestro País; consolidan la confianza de la ciudadanía en el futuro y en las propias capacidades -con un efecto positivo en más ética y productividad; aumentan la eficacia de los servicios del Poder Ejecutivo: seguridad, educación, salud, infraestructura y obras publicas, etc.; optimizan el proceso legislativo; garantizan la justicia; desarrollan las artes y la intelectualidad; capacitan para proteger la naturaleza y la belleza natural del territorio; habilitan el potencial de los recursos y la competencia humana para generar paz y prosperidad. Se satisfacen así una pléyade de anhelos: seguridad, justicia, ocupación gratificante, liderazgo confiable, bonanza económica.
Tenemos pruebas de lo que Honduras es capaz: Hay, por ejemplo, empresas que han alcanzado resultados y liderazgo de clase mundial –demostrándose que los trabajadores, técnicos y profesionales hondureños pueden hacer las cosas igualmente o mejor que en cualquier otro lugar del mundo, cuando la ética y la productividad son parte integral de la costumbre, y se tiene el propósito de servir con excelencia –proporcionándose la calidad y cumplimiento que los clientes esperan, a un costo óptimo. Lo bueno es que todas, todas las empresas e instituciones de Honduras pueden lograr lo mismo: No hay nada externo que se los impida.
El momento histórico que Honduras vive con su integración permanente en el inmenso mercado común del CAFTA-DR, converge con la urgente necesidad de competir exitosamente en algunas áreas contra nuevas grandes economías, lo mismo que con el irremplazable requisito de captar ciertas inversiones internacionales. Esas tres realidades requieren, imprescindiblemente, una percepción internacional altamente favorable sobre la ética en Honduras -particularmente en el campo de la administración de justicia, y sobre la productividad de los sectores público y privado. De lo contrario no nos será posible desarrollar a Honduras.
La Biblia, la palabra de Dios, nos dice lo que nuestro Padre celestial espera de nosotros en cuanto a ética y productividad. Por ejemplo, en 1 Tesalonicenses, escrito por el Apóstol Pablo bajo la inspiración divina de nuestro Dios, Él nos dice que su voluntad es que actuemos bien y que trabajemos bien: “11 y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos
|
|